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Cosas que se me ocurren…
La lógica de la locura

 


Es fácil hacer daño.


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Es tan fácil que hipnotiza. Imagino que el pirómano que contempla los árboles consumiéndose entre alaridos de hojas quemadas y ramas cenizas lo experimenta. O el que clava la mariposa en un corcho que posteriormente cuelga en una pared, escuchando en alguna parte de su mente chillidos salvajes, deleitándose hasta el orgasmo  imaginando la sangre brotar.


La confianza es importante. Porque es lo más importante, conviene trabajarla bien. Uno nunca se confía si no sabe que terreno pisa. Por tanto, es conveniente crear la sensación ilusoria de creer conocer al otro, al extraño. Creas lazos inexistentes, coincidencias. Una canción, tu película favorita, o un país al que viajar son buenas excusas. En realidad, están desesperados por encontrarlas. Por habitarlas. Así que le dejo que crea que existen.


Cuando creas conexiones, las trabajas. Adornas con detalles, limas las asperezas. Aquí conviene encontrar el punto de presión exacto. Si presionamos demasiado, el sujeto se asusta y escapa, huye como un conejo. Si falta presión, el sujeto pierde el interés y vuela. De esta forma, busco el encuentro casual. Las nuevas tecnologías tienen esa gran ventaja, tú controlas las circunstancias. Observo en No Conectado, y cuando llega al universo cibernético, espero. Después de diez minutos, cambio mi estado a Conectado y abro una ventana de conversación.


Eso es la primera vez.


El resto, dejo que ella la abra por mí. De esa forma, el lazo se anuda por ambos lados. Y luego uno convierte eso en una soga al cuello. Al suyo.


La confianza da paso a la amistad. Poco a poco, se revelan detalles más íntimos. La amistad pasa al cariño. Se revelan dos almas maltratadas de la misma forma, con las mismas heridas. Cuando se revela una herida, se abre una puerta, se traspasa un marco al que antes no teníamos acceso. La besas, metafóricamente hablando. Penetras y entonces arrancas lo que hay dentro.


Porque es fácil hacer daño, lo provocas. Ella abre los ojos, con miedo. Va a huir, y tú lo sabes. Comienza el infierno. Le envías emails, uno, tras otro. Le haces saber que estás ahí, que sigues ahí, que no te vas a marchar por mucho que lo desee.


La llamas por teléfono, que, en el trabajo antes realizado, ingenuamente te dio. Sabes sus señas. Sabe que puedes aparecer por ahí.


Sabe que lo harás. La amenazas, veladamente, luego al descubierto. La persigues, la acosas, la asfixias, niegas su libertad, su personalidad.  La intentas volver nada.


¿Ella? Te llama loco. Te intenta al principio esquivar. Luego se enfrenta. Pelea, araña como un gato encerrado en una jaula. Grita, llora, gime y suplica que la dejes en paz. Se queda sin aire poco a poco, se hunde, la humillas, la quemas en su propio miedo, la haces perder el juicio que le queda.


 


 


Ayer, me metí en su piel. Deshice poco a poco mis costuras, y arranqué mi envoltorio. Agarré mi cráneo con ambas manos y presioné, cada vez un poco más fuerte, con mis dedos hasta que algo se volvió blando y pastoso, y el líquido empapó mis dedos.


Y de esta forma, conseguí librarme de él. Metiéndome en su cabeza y logrando pensar como lo hacía. Ayer exploré sus pensamientos, seguí sus razonamientos. Caminé la lógica de la locura hasta su raíz más absoluta. Pero eso fue ayer.


 


Esta mañana, por fin, le he vencido.


 


Aunque ya no tengo


vuelta


atrás


 

6.9.05 00:55
 


To date 7 Comment(s)     TrackBack-URL


/ Website (8.9.05 18:48)
no entiendo absolutamente nada, aunq hay partes que me parece que he padecido, y ala vez q yo misma he realizado, me desconcierta.


bluma / Website (9.9.05 15:35)
Es fácil hacer daño, pero más fácil aún es encontrar el placer en la propia tragedia. Algunos lo llaman masoquismo eventual, otros hablan de idiosincrasia de la condición humana.
Para unificar criterios sobre la ambivalencia de lo incomprensible pido, desde este lado, la versión de ella más allá de las cursivas.
En cuanto a la versión de él, impecable descripción de un pasatiempo de uso extendido.


(12.9.05 15:57)
toc toc, se puede? tanto tiempo sin venir por aquí y sigues igualito! genial........


bluma / Website (15.9.05 02:18)
jejeje, con la comida no se juega, lo del zumo de tomate lo dejaremos para la injesta en períodos de dieta...por el momento es preferible que ante la cámara todo sea lo más real posible...
En cuanto a la magnitud del interés por leer íntegramente la historia de la confianza corrompida, te diré que a mi me apetece mucho. ¿Bastaría eso para verla tarde o temprano por aquí?


Gata (18.9.05 22:05)
¿Ella?
Ella no cree que sea posible. En realidad niega la posibilidad de haber dado con un loco, eso sólo pasa en las películas de serie B llenas de ketchup y visceras de animales espachurradas. Pero no dejan de llegar mailes, de abrirse las ventanas en la pantalla del ordenador... niega una y mil veces tener la culpa de nada, pero en el fondo sabe que tiene la culpa, no debería haber confiado, no debería haber creído, la culpa es solo suya, de ella, que creía que era posible hablar por hablar, charlar sin más de la vida y de las cosas que pasan, pero no, no puede ser, no puede sentir culpa por ser como es... Repasa una y mil veces lo que recuerda, no es capaz de repetir las conversaciones, no las ha guardado, nunca se le ocurrió que nadie hiciera algo así, guardar una conversación, releerla, exprimirla, si se pone a pensar es probable que de saber que se guardaban no hubiera escrito algunas cosas, no porque no las creyera o las pensara sino por la misma razón que nadie habla igual delante de un micrófono que en el salón de su casa. No encuentra forma de hacer entender que no se trata de algo entre dos, que sólo es la imaginación de uno, que no puede asumir lo que no quiere, lo que nunca ha querido y que nunca ha intentado conseguir, no se da cuenta de que no se trata de lo que ella ha hecho sino lo que el quería, que es ella quien ha caído en un trampa y es una trampa tan perfecta que se siente un poco culpable por estar dentro, prisionera. A pesar de todo intenta liberarse, irse, deshacerse de lo que no sea estrictamente necesario para seguir adelante. Abandona el ordenador, los papeles y la pluma, deja de leer, se encoje y se refugia entre la gente que está cerca, la que se puede tocar, en la que confía. Un día empieza a sonar el teléfono, una y mil veces, llamadas que no esperan ser respondidas, silencio siempre al otro lado, voces de fondo en mensajes que quedan grabados en el contestador. Y suena sin parar y llena de inquietud, lo ocupa todo, impide cualquier cosa que no sea mirar el teléfono con pánico, se huye y cada día se siente más miedo al volver a casa. Sólo queda una posibilidad, una única posibilidad, uno de los dos debe morir: él sigue siendo él, lo que queda de ella es nada, así que ¿qué más da?


Sandman / Website (19.9.05 09:04)
No hay mejor versión que ésta Bluma, te lo aseguro. Una cosa es inventar, y otra, vivir.
Gata, te escribí a tu mail, pero no creo que lo leas (por lo menos el que tengo tuyo es antiguo).
Escribeme a mi mail para poder contactarte. Besos.


Bluma / Website (23.9.05 19:57)
Muchas gracias Gata!!
Un placer leerte. Si todos los caprichos se concedieran tan rápido...

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