Sandman
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Cosas que se me ocurren…
Dejar pasar el momento

 


Perdoname si estrechezco las calles, si reduzco el metro y cambio los pasos por otros de siete leguas por estar junto a tí.


Te veo, cerca, y tan lejos que no puedo evitar imaginar como alargo el brazo, extiendo la mano y con la punta de los dedos intento llegar hasta tu cara, hasta tu mejilla, solo rozarla, aunque fuera un instante, lentamente, suave la caricia. Y tu pelo negro, y tus ojos negros solo sirven para encenderme, para azuzar a la soledad que me acompaña a saltar como una bestia devoradora sobre tí, para que me acompañes  en este mi universo sonoro, silencioso si no cruzas tus pasos ahora conmigo. Me gustaría abrazarte con labios que degustaran cada uno de los versos que pronuncias en tu boca, cuando te miro recitar la poesía que solo resucita, que solo tiene vida si tú la pronuncias.


Perdoname, pero la locura de pensarte real y no imaginada es peor que la locura de intentar no imaginarte y no crearte, es peor que la locura de desearte, de dejar seducirme, de penetrarte, de no olvidarte, de amarte hasta el último átomo girando como un planeta, tu centro del universo invisible, quemándome eternamente, inexorablemente...


Y tu cruzas a mi lado, sin pensar en nada concreto, sin saber de todo esto, y yo solo puedo contemplarte, no mostrar este lloro patétito, esta elegía inservible de un corazón masticado por la decepción, sintiendome vulgar ante tanta belleza que de tanto hermosa duele, que de tanto terrenal no lo pareciera en este segundo, cuando te miro reflejada contra la ventana de un castillo, distraida tras tus gafas, tu andar de gata y tus reflejos metálicos en los labios, en la boca.


Que hacer si no, sino ser vulgar, un instante de escritor fracasado, sino silencio angustioso, sino ganas de desbordarme y acabar con todo este anhelo reprimido, y seguir siendo ganas, este minuto y el siguiente e infinitos mas hasta que no te vea, y cuando no te vea seguir henchido de gula de ti, por devorar cada uno de tus deliciosos minutos de vida, de cada pequeña cosa que te pasa.


Pero sigo adelante, ya no te veo, todo se marcha. Se apaga el deseo, nunca se sacia la lujuria con otros falsos sabores que no saben a nada, sabiendome con camino aunque un poco mas perdido.


Perdoname si  te escribo esto, como unica expresión de aquel día, de aquella mañana que hubiera deseado estrechar las calles, reducir los metros, aumentar los pasos, pervertir el tiempo para que pasara mas lento, pero que no hice otra cosa mas que dejar pasar el momento.

6.9.04 00:03


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